
Muchas empresas operan con internet residencial y lo descubren el día que se cae o se pone lento en plena venta. Esta es la diferencia entre internet compartido y dedicado, y cómo saber cuál necesitas.
Internet compartido: «hasta X megas»
Es el que se contrata en la mayoría de hogares y pequeños negocios. La capacidad de la red se reparte entre muchos usuarios, por eso se vende como «hasta» cierta velocidad: en horas pico puede bajar. Suele ser asimétrico, con mucha más bajada que subida.
Internet dedicado: capacidad reservada
El ancho de banda contratado es exclusivo para tu empresa y suele ser simétrico (la misma velocidad de subida y de bajada). Incluye un acuerdo de nivel de servicio (SLA) con tiempos de respuesta comprometidos y, normalmente, direcciones IP fijas.
Qué significa simétrico
Que subir y bajar información ocurre a la misma velocidad. Importa cuando la empresa envía mucho: respaldos a la nube, videollamadas, cámaras consultadas a distancia o servidores que atienden a usuarios externos.
Cuándo conviene el dedicado
Si la operación se detiene sin internet —punto de venta, telefonía IP, sistemas en la nube, sucursales conectadas—, si suben grandes volúmenes de información o si necesitan IP fijas y soporte garantizado.
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